viernes, 14 de febrero de 2014

La propaganda durante la guerra

ALSE - Anecdotario

Con la Primera Guerra Mundial nació un fenómeno que hasta el momento no había sido protagonista en ningún conflicto: el uso masivo de la propaganda. Todos los gobiernos de los países beligerantes hicieron un uso cada vez más extensivo de este instrumento, a través del cual, apelaban a toda clase de sentimientos respecto a la guerra. La finalidad que perseguía la propaganda era muy diversa. Factores como el lugar de emisión o las personas a las que iba dirigida fueron determinantes en lo que se refiere su producción. 

En la gran parte de las naciones beligerantes, el grueso principal de la propaganda emitida durante la guerra animaba al reclutamiento de hombres (excepto en el Reino Unido, que a pesar de que admitía voluntarios, tenía un ejército profesionalizado, tal y como apunta el profesor David Welch de la Universidad de Kent); en el caso de las mujeres, apelaban al ánimo que debían dar a los hombres para ir a la guerra o a su importancia en las labores que fueran necesarias. Durante estos primeros meses, tampoco fueron infrecuentes los mensajes que apelaban al valor, a la ferocidad o al patriotismo del pueblo en cuestión.


Postal que muestra a varios bull-dogs representando a los países de la comunidad británica.
Dice así: 
«¿Estamos asustados? ¡No!». Año 1915.


Otra finalidad recurrente que perseguía la propaganda era la recaudatoria. Todos los grandes países emitieron bonos de guerra destinados a que sus ciudadanos participaran en el esfuerzo de guerra a través de la inversión de sus ahorros. Lo hacían, principalmente, a través de anuncios en periódicos y cartelería. Un cartel londinense, muy conocido, animaba a los ciudadanos a convertir su plata en balas (turn your silver into bullets):


Cartel que animaba a comprar bonos de guerra en las Oficinas de Correos. Año 1915.

Este tipo de propaganda fue extraordinariamente frecuente. El modo de apelar al bolsillo era diverso, pero todos perseguían un mismo fin. La siguiente imagen muestra un cartel austriaco, donde se puede ver a un soldado de rostro cansado en las trincheras, con una granada en la mano. El mensaje es directo: «¿Y tú?». Y animaba a comprar bonos de guerra (kriegsanleihe).


Cartel austriaco que animaba la compra de bonos de guerra

La guerra, además de alimentarse con patriotismo y dinero, se alimentaba del odio. Mucha de la propaganda perseguía que el odio al adversario se enraizara en los sentimientos de los ciudadanos para poder, de este modo, seguir alimentando el fuego de la guerra. Este tipo de propaganda se desarrolló con fuerza muy pasado el ecuador del conflicto, cuando las graves tragedias -tanto en el frente como fuera de él- iban apilándose en la conciencia colectiva de las personas:


El cartel advierte a los italianos de la maldad de los alemanes, utilizando niños. Año 1918

Como podemos apreciar en la última imagen, se utilizó a los niños para resaltar los horrores que el enemigo cometía. Esta clase de propaganda, en la que se aludía al terror o la muerte de los niños, también fue ampliamente difundida. Se conservan varios ejemplos -a partir de este momento se darán prácticamente en todos los conflictos- de propaganda que muestra los dibujos que hacían los pequeños sobre cómo vivían la guerra: soldados matando a personas, un pueblo en llamas, un avión bombardeando...


Dibujo realizado por un niño de unos 13 años que muestra un pueblo en llamas

Sirvan estos pequeños ejemplos para tener una visión general del uso de la propaganda durante la guerra. Si desea más información sobre este fenómeno, no dude en leer los artículos publicados por la British Library, donde varios profesores disertan sobre distintos aspectos de la propaganda de guerra.

Fuentes:
  • Propaganda for patriotism and nationalism, by David Welch.
  • Atrocity propaganda, by Jo Fox.
  • Children's experiences and propaganda, by Ian Cooke.
  • Imagen 1, 3, 4 y 5: British Library.
  • Imagen 2: Library of Congress.



IH - Febrero de 2014


2 comentarios :

  1. Los carteles son soberbios... Y qué gran diferencia entre los sentimientos que reclaman unos y otros! Lo de los niños es muy curioso, sobre todo sus dibujos.

    Muy interesante todo!

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    1. Efectivamente, la variedad de sentimientos a los que apela la propaganda tiene una razón de ser: llegar al mayor número de personas posible. De ahí procede el gran abanico de tipos propagandísticos. El profesor Welch de la Universidad de Kent, en el artículo sobre el patriotismo y el nacionalismo en la propaganda que firma para la British Library, lo explica bien: una vez que la euforia inicial por el comienzo de la guerra pasó, resultaba imperativo recordar a la gente, tanto a los que estaban en las trincheras como en casa, por qué estaban luchando. Como sabe, el esfuerzo de guerra no sólo lo sostenían los soldados en el frente, de modo que era necesario que el mensaje llegase a todos, sea cual fuere su condición o sensibilidad.

      Por otro lado, la utilización de niños en la propaganda se convirtió, con el paso de los meses, en algo común. La tragedia que suponía la guerra generaba, por si sola, un sentimiento muy grave. Puede imaginar que, si esta tragedia alcanzaba de forma directa a los niños, esos sentimientos se disparaban de forma exponencial.

      Esta temática propagandística no murió con la Primera Guerra Mundial: su utilización se disparó en las siguientes guerras que se produjeron en el mundo. En la Guerra Civil Española puede encontrar célebres casos. Quizá uno de los más conocidos es aquel cartel que presentaba una fotografía del cadáver de un niño y un escuadrón de bombarderos, cuyo texto rezaba If you tolerate this your children will be next (puede verlo aquí). O aquel libro, con prólogo de Aldoux Huxley, que reunía dibujos infantiles de niños españoles que vivieron la Guerra Civil (puede verlo aquí).

      Si no lo conocía ya, le recomiendo que los eche un vistazo. Es un tema francamente interesante.

      Por último: ¡gracias por su comentario! Le animo a que siga leyendo el blog y continúe comentando sus impresiones.

      ¡Un saludo!

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